Ayotzinapa: nuevas pistas entre funerarias, teléfonos y documentos militares pendientes
El Gobierno de México presentó este lunes nuevas líneas de investigación sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, centradas en registros telefónicos, funerarias de Iguala, el Servicio Médico Forense y la posibilidad de que un grupo de estudiantes haya pasado por la barandilla municipal antes de ser llevado a un destino todavía desconocido.
A 12 años de los hechos, las autoridades reconocen que el caso continúa sin esclarecerse y mantienen abiertas las búsquedas para determinar qué ocurrió con los jóvenes desaparecidos.
Teléfonos abren nuevas líneas de investigación
Durante una conferencia encabezada por el subsecretario de Derechos Humanos, Arturo Medina Padilla, y el fiscal especial Mauricio Pasarán Álvarez, se informó que un nuevo análisis de registros telefónicos permitió detectar conexiones que anteriormente no habían sido investigadas a profundidad.
Entre los hallazgos destaca la identificación de 17 personas a partir de comunicaciones entre integrantes de Guerreros Unidos, policías, servidores públicos y particulares.

Las indagatorias también se concentran en la Funeraria El Ángel y el Semefo de Iguala. En cateos realizados en esos sitios fueron encontrados restos humanos, documentación oficial firmada y sellada pero sin llenar, así como un crematorio no registrado. Las autoridades investigan si esas instalaciones pudieron utilizarse para desaparecer evidencias, aunque hasta ahora no han establecido que los restos localizados correspondan a alguno de los 43 estudiantes.
Otro elemento surgió del rastreo de teléfonos pertenecientes a los normalistas que registraron actividad después de su desaparición. Parte de estos indicios fortaleció la línea de investigación sobre La Barandilla de Iguala, donde diferentes testimonios ubican a un grupo de estudiantes antes de que se perdiera su rastro.
Los documentos militares vuelven al centro del caso
La presentación ocurrió apenas dos días después de la marcha nacional realizada en la Ciudad de México por el aniversario de la desaparición.
En el Zócalo, madres y padres reconocieron que existen avances en las investigaciones, pero insistieron en que ninguno ha respondido hasta ahora la pregunta fundamental: dónde están sus hijos.
Entre sus principales exigencias se encuentra profundizar las líneas desarrolladas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), concretar extradiciones pendientes y obtener los aproximadamente 800 folios de inteligencia militar que consideran pendientes.
Sobre este último punto persiste una diferencia entre las familias y el Gobierno.
Las autoridades señalaron este lunes que entre 2019 y 2023 se entregaron más de 121 mil páginas de archivos militares. Las familias solicitaron además 866 folios del Centro Regional de Fusión de Inteligencia que consideran deberían encontrarse en poder de Sedena; de ellos, fueron proporcionados 33 y documentación relacionada.
Según la explicación gubernamental, la presidenta Claudia Sheinbaum ordenó posteriormente una nueva revisión, pero Sedena respondió que no encontró información adicional para entregar.
Las familias mantienen una posición diferente y continúan reclamando esos documentos. Amnistía Internacional ha señalado específicamente 853 folios del CRFI y refiere una resolución judicial que ordenó proporcionar esa información.
Familias piden mantener las líneas del GIEI
Durante la movilización del sábado, Magdalena Maestro, madre de Antonio Santana, pidió además que las investigaciones desarrolladas por el GIEI no sean abandonadas.
Los familiares también reclamaron el regreso de expertos independientes que ya conocen el expediente y las extradiciones de personas requeridas por las autoridades mexicanas, entre ellas Tomás Zerón y Ulises Bernabé.
El Gobierno sostiene que el GIEI ya dejó de operar y busca establecer un nuevo mecanismo de acompañamiento internacional con otros especialistas.
Así, mientras las autoridades federales colocan actualmente el énfasis en nuevos cruces telefónicos, funerarias, restos humanos y La Barandilla, las familias mantienen como prioridades el acceso completo a la información militar, la continuidad de las líneas desarrolladas por expertos internacionales y, sobre todo, conocer el destino de los 43 estudiantes.
Las nuevas investigaciones han generado detenciones e indicios adicionales, pero la pregunta que las familias volvieron a plantear el sábado permanece abierta: a 12 años de Iguala, todavía no se ha establecido dónde están los 43 normalistas desaparecidos.
