lunes, agosto 31, 2026
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Medicina tradicional, el otro sistema de salud

Por: Orlando Linares López

Ante la saturación y colapso de los sistemas institucionales de salud, la medicina tradicional es la primera opción para atender su salud y encontrar bienestar a la que acuden miles de mexicanos.

Esta alternativa para tratar enfermedades o malestares, constituye otro sistema de salud que vive su realidad con la visita a una variedad de terapeutas tradicionales, entre ellos: curanderos, yerberos, hueseros, sobadores, rezadores, hechiceros, parteras, etcétera, quienes basan sus métodos curativos en la herbolaria, masajes, infusiones, cataplasmas, baños, barridas, limpias, elementos minerales, ceremonias o rituales con un alto contenido de simbolismos y religiosidad.

Como parte de su atención o servicio, los practicantes de la medicina tradicional brindan apoyo psicológico a los pacientes y, como instrumental, utilizan sus sentidos para palpar, mirar, oler, usar el sueño y dialogar con quien los consulta; es decir, sensibilizan con las personas, algo de lo que carece el personal médico en las instituciones.    

La medicina tradicional es una actividad que representa conocimientos milenarios, transmitidos de persona a persona cuyo valor y trascendencia le ha llevado a ser catalogada como un componente esencial del patrimonio tangible e intangible de las culturas del mundo.

En torno a la medicina tradicional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el aporte histórico de conocimientos, habilidades y prácticas “basadas en teorías, creencias y experiencias de diferentes culturas, sean explicables o no, utilizadas para mantener la salud”. Y, a través de ello, dicho organismo mundial, busca consolidar alternativas que lleven al bienestar de las personas y ayuden a lograr la cobertura universal en salud.

En México, a pesar de que, por muchos años ha sido subestimada o menospreciada por la ciencia, nueve de cada 10 personas ha encontrado en la medicina tradicional un complemento a la medicina académica.

Reconocer su impacto ha llevado a esfuerzos institucionales para impulsar proyectos que permitan aprovechar su potencial. Así, el Institutito Mexicano del Seguro Social (IMSS) -para promover la colaboración entre lo institucional y lo tradicional- creó una unidad de investigación biomédica en medicina tradicional y herbolaria. También creó el Herbario Medicinal del IMSS, ubicado en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, que es el mayor almacén de plantas medicinales en el país donde se resguardan 16 mil ejemplares de 2 mil especies recopiladas por todo el territorio nacional.

Por su parte, la Universidad Autónoma de México (UNAM), alberga la biblioteca digital de la medicina tradicional mexicana.

Por recomendaciones de la OMS, la Secretaría de Salud del gobierno federal fomenta que la medicina tradicional, las terapias o medicinas complementarias formen parte de los servicios de salud; ello ha dado mayor visibilidad a la acupuntura, la homeopatía, la quiropráctica, la herbolaria medicinal, entre otras.

La aceptación de políticas públicas y estrategias al respecto, además de legitimar a la medicina tradicional como otro sistema de salud que ayuda a mejorar las condiciones de vida de la población, fortalece su quehacer para dejar de verla como algo diferente más aún porque, por generaciones, ha sido otro pilar que sostiene nuestro desarrollo como personas saludables.

A la par de muchos esfuerzos de la ciencia médica que apuntan a campos como el genómico o la inteligencia artificial, también destaca el hecho de que más empresas se especializan en hierbas medicinales, productos naturales, salud, bienestar y viajes relacionados con medicina tradicional, que son algunos de los principales elementos en los que se sustenta el “otro” sistema de salud de miles de mexicanos y que forma parte de su esencia cultural y de cómo se atienden las necesidades de salud o enfermedad, sin apartarse de creencias, ideologías y avances tecnológicos.