viernes, julio 24, 2026
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Isaac del Toro reconoce el miedo que sintió en el Alpe d’Huez, pero se aferra al podio del Tour de Francia

Después de cruzar la meta en el legendario Alpe d’Huez, el mexicano Isaac del Toro no ocultó las emociones que le dejó subir por primera vez esta montaña histórica del ciclismo mundial. El corredor de Ensenada, Baja California, admitió que, entre el gentío y las curvas cerradas de este puerto de categoría especial, vivió tramos de auténtico temor, aunque el resultado terminó por compensar cualquier susto.

El «Torito» contó que la experiencia fue impresionante, que se asustó en algunas de las 21 curvas por lo cerradas que resultaron, pero que terminó la jornada sumamente contento con lo vivido. Ese mismo entusiasmo lo llevó a calificar el día como positivo para todo el UAE Team Emirates, el equipo con el que comparte filas con el ganador de la etapa, el esloveno Tadej Pogačar.

Séptimo en la etapa, tercero en la general

Del Toro finalizó en la séptima posición de la etapa 19 del Tour de Francia 2026, disputada entre Gap y el propio Alpe d’Huez, un resultado que le permitió conservar el tercer lugar de la clasificación general y mantener el maillot blanco como mejor corredor joven de la carrera. A dos kilómetros de la meta protagonizó un ataque directo contra el francés Paul Seixas, su más cercano perseguidor por el último cajón del podio, al que logró sacarle cuatro segundos adicionales para ampliar su ventaja general a 24 segundos.

El mexicano reconoció que la jornada no fue sencilla para su escuadra, que ha enfrentado bajas por salud en días recientes, entre ellas el retiro de Brandon McNulty y las molestias de Tim Wellens. Pese a ello, aseguró que el grupo se ha mantenido unido, que se apoyan entre compañeros y que buscan sacar lo mejor de la situación para poder celebrar los triunfos del equipo.

La sombra de Pogačar y un récord de más de tres décadas

El contexto de la etapa estuvo marcado por la exhibición de Pogačar, quien atacó en solitario desde muy lejos de la meta para completar el ascenso al Alpe d’Huez en 35 minutos y 21 segundos, la subida más rápida en la historia de este puerto, superando por 1 minuto y 24 segundos el registro que Marco Pantani había impuesto en 1995. El esloveno reconoció que el ambiente en la montaña fue una auténtica locura durante todo el ascenso y se dijo profundamente satisfecho de lograr una victoria en un lugar tan especial del ciclismo mundial.

Ese dominio no impidió que Del Toro firmara, a su vez, uno de los ascensos más rápidos jamás registrados al Alpe d’Huez: si se descuenta a los corredores sancionados alguna vez por dopaje, el tiempo del mexicano sería apenas el tercero más veloz de toda la historia en este puerto, únicamente detrás de las marcas dejadas esta misma jornada.

Caos en la montaña: el accidente que empañó la fiesta

La locura habitual de aficionados en el Alpe d’Huez también tuvo su capítulo negativo. El colombiano Einer Rubio, del Movistar Team, se vio obligado a abandonar el Tour de Francia después de estrellarse contra un vehículo del propio UAE Team Emirates, que tuvo que frenar de golpe cuando un aficionado invadió la carretera. Rubio recibió alrededor de 20 puntos de sutura en el rostro y fue trasladado de urgencia a un hospital de Grenoble, un episodio que reflejó los riesgos que año con año enfrenta la caravana al paso por esta montaña repleta de público.

La mirada puesta en la etapa reina

Con el podio y el maillot blanco todavía en juego por un margen mínimo, Isaac del Toro ya piensa en la etapa 20, la jornada reina de esta edición del Tour de Francia, que este sábado volverá a subir el Alpe d’Huez además de coronar los también históricos Col de la Croix de Fer y Col du Galibier. El mexicano anticipó que espera una gran batalla, similar a la vivida este viernes, aunque posiblemente con más caos en las primeras etapas del recorrido.

Pogačar, por su parte, también se refirió a la exigencia que representará la jornada del sábado, señalando que el equipo se encuentra en buena forma pero que hay que tomar la carrera día a día, ya que será la etapa más dura de todo el Tour antes del cierre en París.