lunes, agosto 3, 2026
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Lenguas indígenas son un tesoro cultural que enmudece

Por: Orlando Linares López

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México existen 68 lenguas indígenas y más de 360 variantes lingüísticas, cada una de ellas con identidad propia, una historia y una manera particular de nombrar la vida.

El INEGI también refiere que son más 7 millones de personas mayores de tres años (poco más del 6% de la población) las que mantienen vivo este patrimonio cultural, pero que muchas de estas lenguas enmudecen paulatinamente y están en riesgo de desaparecer debido, principalmente, a la discriminación, la falta de transmisión familiar y el desplazamiento por el español.

Miles de hablantes silencian su voz y dejan de transmitir su lengua materna a las nuevas generaciones porque –muchas veces- las niñas, los niños y los jóvenes son víctimas de burlas o actos de exclusión. Frente a ello prefieren ocultar sus raíces.

Esto denota un problema no solo lingüístico, sino social marcado por la cicatriz de generaciones de discriminación, de aulas donde se castigaba hablar dialecto, de una sociedad que durante décadas equiparó indígena con atraso.

Para los expertos en el tema, la pérdida de una lengua implica la desaparición de relatos, ceremonias, cantos, expresiones artísticas y formas de organización comunitaria que difícilmente pueden traducirse a otro idioma.

Por esa razón coinciden en que al revitalizar una lengua indígena también se protege la identidad cultural, la memoria histórica y la cosmovisión de los pueblos que la hablan.

En las últimas dos décadas, con la entrada en vigor (14 de marzo de 2003) de la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas, que tiene como objetivo reconocer, proteger y promover el uso y desarrollo de las lenguas indígenas nacionales en igualdad de condiciones con el español, el gobierno de México ha impulsado diversas políticas públicas para enfrentar el desafío de revitalizar este tesoro lingüístico.

Para ello, junto con el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), la Secretaría de Cultura, la Secretaría de Educación Pública, gobiernos estatales y municipales, fomenta acciones como la educación intercultural bilingüe, la formación de intérpretes y traductores, la producción de materiales educativos en lenguas originarias, la digitalización de vocabularios, el desarrollo de aplicaciones tecnológicas y proyectos comunitarios, entre otros, que promueven su enseñanza entre niñas, niños y jóvenes.

Los especialistas coinciden en que el éxito de estas estrategias dependerá de que las lenguas indígenas recuperen prestigio social, ya que cuando una lengua se utiliza con orgullo, deja de ser un símbolo del pasado para convertirse en una herramienta del presente y del futuro.

Cada lengua indígena que se deja de hablar representa mucho más que la pérdida de palabras, también se pierden formas únicas de comprender el mundo, conocimientos ancestrales y una memoria colectiva construida durante siglos.

Salvar una lengua indígena permite mantener viva la historia de comunidades que le dieron nombre propio y esencia al país y que hoy representa la riqueza cultural que distingue a México en el mundo.

Mientras una lengua siga transmitiéndose de generación en generación, también seguirá latiendo el corazón de quienes han dado forma a nuestra nación.

Hoy, no solo las instituciones y los programas gubernamentales, sino toda la sociedad mexicana tenemos el reto de construir puentes entre generaciones y propiciar que los abuelos transmitan sin miedo y que los jóvenes reciban sin vergüenza.

Preservar una lengua es salvar una manera de existir en el mundo. Cada palabra que se apaga es una puerta que se cierra a una historia, a una cosmovisión y a una forma de ser mexicano.