UAEMéx destaca al ajedrez como una disciplina que une deporte, arte y ciencia
• En el marco del Día Mundial del Ajedrez, el entrenador del equipo representativo universitario, Erick Monroy Cuevas, resaltó que esta disciplina fortalece el pensamiento estratégico, el autocontrol y la toma de decisiones.
• El equipo representativo de la UAEMéx combina la formación académica con el alto rendimiento deportivo para competir en torneos estatales y nacionales.
Toluca, Méx. – El ajedrez trasciende la idea de ser únicamente un juego de estrategia. Es, al mismo tiempo, un deporte que exige preparación física y mental, un arte capaz de crear auténticas obras maestras sobre el tablero y una ciencia sustentada en siglos de conocimiento acumulado, afirmó el entrenador del equipo representativo de ajedrez de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Erick Monroy Cuevas, en el marco del Día Mundial del Ajedrez.
El universitario explicó que el ajedrez moderno adoptó su forma actual durante el siglo XVI en la península ibérica; sin embargo, sus orígenes se remontan a antiguos juegos practicados en Asia y Europa, cuya evolución dio lugar a una de las disciplinas intelectuales más influyentes de la historia.
Entre los relatos más conocidos sobre su nacimiento destaca la leyenda de Sissa, personaje que, de acuerdo con la tradición, creó el juego para ayudar a un rey a superar la tristeza tras una guerra contra su propio hermano.
«El rey quiso recompensarlo y Sissa solo pidió granos de trigo duplicados en cada una de las 64 casillas del tablero. Cuando hicieron el cálculo descubrieron que era una cantidad imposible de reunir. La enseñanza era clara: antes de actuar debemos pensar las consecuencias de nuestras decisiones. Esa reflexión es precisamente una de las grandes enseñanzas del ajedrez», relató.
Monroy Cuevas recordó que la historia de esta disciplina también ha estado marcada por episodios emblemáticos, como el dominio de la entonces Unión Soviética durante gran parte del siglo XX, el histórico enfrentamiento entre Boris Spassky y Bobby Fischer en 1972, en plena Guerra Fría, así como la revolución impulsada por el noruego Magnus Carlsen, quien acercó el ajedrez de alto nivel a millones de personas mediante las plataformas digitales y las partidas en línea.
Más allá de la estrategia sobre el tablero, el entrenador universitario destacó que la preparación de un ajedrecista de alto rendimiento comprende aspectos físicos, psicológicos y emocionales, indispensables para afrontar competencias oficiales.
«Una partida de ajedrez estándar puede durar hasta seis horas, por eso la preparación física es indispensable. También está la parte teórica, estudiar libros, bases de datos y patrones de juego; y la psicológica, porque frente al tablero no puedes gritar, reclamar ni desahogarte. Todas tus emociones tienes que aprender a controlarlas. El ajedrez enseña a aceptar la derrota, manejar la frustración y asumir la responsabilidad de cada decisión», expresó.
Asimismo, explicó que la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) reconoce tres modalidades oficiales: estándar, rápido y blitz o relámpago. Agregó que el crecimiento de las plataformas digitales permitió que esta disciplina alcanzara una popularidad sin precedentes, especialmente durante la pandemia, cuando millones de personas comenzaron a practicarla desde cualquier parte del mundo.
En la UAEMéx, el equipo representativo desarrolla un modelo de formación que combina el rendimiento deportivo con el desarrollo académico de sus integrantes. Actualmente está conformado por 10 estudiantes, cinco mujeres y cinco hombres, quienes representan a la institución en competencias estatales y nacionales mientras continúan su preparación profesional.
Finalmente, Erick Monroy Cuevas invitó a valorar el ajedrez como una herramienta de formación integral, al considerar que fomenta la paciencia, el pensamiento estratégico, la disciplina y la capacidad de analizar las consecuencias de cada decisión, habilidades que trascienden el tablero y resultan valiosas para la vida cotidiana.
Reportera: Mayra Martínez
Fotógrafo: Orlando Tenorio y Lázaro Hernández
