El reto de reforestar: no solo sembrar árboles sino lograr que crezcan
El reto de reforestar:
no solo sembrar
árboles sino
lograr que crezcan
Por: Orlando Linares López
En el Estado de México, como en otras partes del país y del mundo, una de las principales amenazas al medio ambiente es la deforestación ocasionada por actividades humanas como el cambio de uso de suelo, la tala clandestina, incendios o plagas, entre otras.
Al recorrer zonas boscosas del Edomex es inevitable el sentimiento de desolación ante el gran número de árboles talados, situación que lleva a reflexionar sobre la consecuente cadena de afectaciones que debería concientizarnos para emprender acciones orientadas a revertir lo perdido y difundir sobre la trascendencia de reforestar.
Sembrar un árbol es una inversión a largo plazo que requiere planeación, compromiso, cuidados y seguimiento.
A unos días de haber iniciado la campaña de reforestación 2026 en el Estado de México, impulsada por la dependencia Protectora de Bosques del Estado de México (Probosque) y la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), se tiene el objetivo de sembrar al menos seis millones de árboles prioritariamente, en zonas vulnerables a incendios y erosión.
Desde luego, es innegable la importancia de reforestar tanto en espacios urbanos y rurales, como las zonas boscosas ya que se incrementa la masa forestal, se generan barreras naturales ante ciclones y tormentas, se regula el clima, aumenta la disponibilidad del agua y la riqueza de los mantos freáticos, previene la erosión del suelo y conserva la biodiversidad, por mencionar algunas.
Pero para alcanzar el éxito en la reforestación -de acuerdo al criterio de expertos- es indispensable considerar diversos aspectos y recomendaciones ya que el solo hecho de plantar millones de árboles, a menudo, no funciona y al menos el 25% de ellos muere en este tipo de proyectos. La clave, no está en plantarlos, sino en lograr que crezcan ya que, por su tamaño y edad, los arbolitos son muy vulnerables.
En ese sentido es vital aprovechar elementos como la humedad generada por las lluvias entre los meses de junio a septiembre; conocer el sitio a reforestar para identificar el suelo, la vegetación las condiciones en general; considerar que el clima no impida el crecimiento de la plantación o que sea interrumpida por cuestiones meteorológicas; tamaño y tipo de la especie ya que algunas son más propicias para zonas urbanas y otras para espacios forestales; supervisión, vigilancia, evaluación y seguimiento.
La reforestación es indispensable para revertir daños a la naturaleza y que los árboles continúen con función de liberar oxígeno y transformar el dióxido de carbono, además de ser fuente de materia prima para la elaboración de medicinas, alimentos, combustible y mucho más.
Al respecto, todo esfuerzo suma para revertir estadísticas como las que muestran que, a nivel mundial cerca del 78% de los bosques primarios han sido destruidos y el 22% restante es afectado por la extracción de madera. Solo el 12% de los bosques están asignados a la conservación de la biodiversidad.
Datos de los últimos cinco años indican que, en México -en un espacio que abarca 20 estados- hay 122 zonas críticas forestales afectadas por ilícitos como tala clandestina, extracción de madera sana, sobreexplotación de recursos forestales, incumplimiento de programas de manejo, cambio de uso de suelo, incendios forestales provocados y delincuencia organizada.
Más allá que solo plantar árboles, todo plan de reforestación debe ayudar a revertir condiciones de graves daños a los bosques y contribuir a hacer realidad los programas y las metas gubernamentales en lo local, nacional e internacionalmente, como la intensión de la ONU que, en 2014, mediante una declaración, obligaba a los países a reducir la deforestación dos veces para 2020 y a detenerla para 2030. Tristemente la tasa anual de deforestación casi se ha duplicado.
