viernes, febrero 13, 2026
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ANÁLISIS

ANÁLISIS
🔴 Tomás Flores Rosales
* Delfina Gómez Álvarez, su baja capacidad de 10% y su incierta lealtad de 90% en su círculo cercano.
* La ilusión de que la profesora de hoy derrumbe al profesor del pasado, Carlos Hank González .
* La lección de “ni venganza, ni perdón” para la Gobernadora en funciones .
Si bien el libro que ha levantado polémica dentro de la estructura de la llamada Cuarta Transformación, por las revelaciones intrínsecas que el mismo aborda, como el despegue para la elección presidencial de 2018 que se constriñe en la fallida intentona de llevar a Delfina Gómez Álvarez -un año antes- a convertirse en gobernadora del Estado de México bajo el manto protector de Andrés Manuel López Orador -“parecía el candidato” se describe en una parte del texto- el mensaje en lo general, desprendido de dicha narración editorial, para la hoy mandataria mexiquense, le debe ser aleccionador a profundidad.
No por el simple hecho de que el caso electoral de Delfina Gómez Alvarez de junio de 2017 haya sido incluido en uno de los capítulos del título “ni venganza ni perdón”, sino porque Delfina Gómez Álvarez debe insistir, como Gobernadora, ser ella misma, en los terrenos político y gubernamental, como en innumerables renglones se ha analizado aquí desde su llegada a Palacio Estatal de Toluca .
Aplicar, a razón de imposición, dentro de su gabinete la consigna obradorista revelada por el ex consejero jurídico, Julio Scherer Ibarra, en el libro referido, relativa a 90% lealtad y 10% capacidad en los hombres y mujeres de su primer círculo de colaboradores como condición sine qua non para gobernar a más de 17 millones de mexiquenses, le significaría el preámbulo de un fracaso anunciado a su investidura como la primera mujer gobernadora del Estado de México.
Espurgando, el ínfimo 10% de capacidad para ejercer la política interna y el servicio público en las y los miembros del gabinete de Delfina Gómez Álvarez, tomando como base la Secretaría General de Gobierno hasta el departamento más modesto de la estructura gubernamental, lugar donde las y los funcionarios también cobran del dinero de todas y todos los mexiquenses, se comprendería, tal vez, el porqué de la poca brillantez de la administración que preside la ex alcaldesa de Texcoco desde hace más de dos años en Palacio estatal.
Desvela el libro de marras en el prólogo firmado por su coautor, Jorge Fernández Menéndez, lo siguiente:
Andrés Manuel López Obrador -parafraseando a Maquiavelo- “no otorgó el poder a los hombres sabios, o se los quitó cuando quisieron
ejercerlo con su libre albedrío. Prefirió la norma de colaboradores con 90% de lealtad y 10% de capacidad, sin comprender que una de las
grandes virtudes de la verdadera lealtad en la política y la vida es tener la honestidad de decir «no», o de exhibir otros caminos y alternativas.
Para eso se necesitan porcentajes mucho más altos de experiencia y capacidad. La lealtad sin capacidad o sin honestidad intelectual no ofrece
más que ecos. Dicen que es más fácil desear y conseguir la atención de decenas de millones de absolutos extraños que aceptar el cariño y la
lealtad de las personas más próximas. Es verdad.
Julio (Scherer Ibarra) cuenta en este libro la historia de su relación con Andrés Manuel, pero desentraña también las propias intrahistorias de un ejercicio del poder durante los primeros tres años de un sexenio inédito. Habla de funcionarios, muchos honestos y otros deshonestos y manipuladores, de militares comprometidos con el país y de personajes detestables. De historias terribles como el atentado a Omar García Harfuch o la detención
del general Salvador Cienfuegos y de mercachifles que hicieron su agosto
con la pandemia o con las negociaciones con grupos sindicales. Habla de las convicciones presidenciales y de quienes las han manipulado…”
Las y los mexiquenses no desean un simple símbolo como titular del poder Ejecutivo, mucho les costó llegar a este momento de que una mujer gobernara con su propio talento y sensibilidad, a su libre albedrío, sin la sombra de la influencia obradorista que a fuerza de avasallarla desde el interior de Palacio estatal todos los días y a toda hora e imponerle su raquítico 10% de capacidad, estaría llevando a Delfina Gómez Álvarez a un posible desenlace por demás incierto en dos años más, cuando a esa fecha no se sabe a qué grado el poder de su impulsor se haya diluido para seguirla arropando o protegiendo, pero Delfina está, en estos precisos instantes, en la justa coyuntura de evitar ese mal fario y, con ello, hacer realidad aquello de que la profesora de hoy derribe al profesor del pasado: Carlos Hank González, como se buscó así fuera desde su primera intentona, sin éxito, de gobernar tierras mexiquenses hace ya casi nueva años .
( Foto: tomada de Internet )