jueves, febrero 12, 2026
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Del aula a la vida cotidiana: la mirada académica y humana de Norma Baca Tavira sobre la igualdad

Del aula a la vida

cotidiana: la mirada

académica y humana

de Norma Baca Tavira

sobre la igualdad

• La infancia, la migración y la curiosidad marcaron la trayectoria de la académica y titular de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados de la UAEMéx, quien ha dedicado su vida a la investigación y a la formación en estudios de género.
• Con una mirada crítica sobre la ciencia, la universidad pública y las desigualdades persistentes, Norma Baca Tavira destaca la importancia de reconocer los logros propios y de compartir el conocimiento para transformar realidades.

Toluca, Méx. –  Nacer y crecer en la Heroica Zitácuaro, Michoacán, como la tercera de cinco hermanas, entre comunidades cercanas, juegos en la calle y amistades entrañables, marcó el inicio del camino hacia la ciencia, la investigación y el feminismo de Norma Baca Tavira, académica y actual titular de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx). Fue un entorno en el que observar, cuestionar y preguntar formaban parte de la vida cotidiana.

“No había suficientes libros, o al menos los que yo hubiera querido tener. Teníamos enciclopedias que yo ojeaba una y otra vez. Pero lo que fue muy importante es que mi padre era un lector asiduo del periódico. Todos los días lo compraba y lo leía con detenimiento, y cuando él terminaba, yo lo tomaba”, recordó.

Esa práctica, explicó, marcó su relación con la necesidad de generar conocimiento y la condujo, años después, a migrar a la ciudad de Toluca para estudiar la Licenciatura en Economía en la Máxima Casa de Estudios mexiquense. Fue ahí donde comenzó a interesarse por un fenómeno que definiría su trayectoria académica: la migración.

“Yo soy inmigrante. Lo que hoy llaman foráneos tiene todo un fondo de relaciones sociales. No es sólo cambiar de lugar, es aprender otras formas de trato, otras dinámicas. Crecí viendo cómo vecinos, amigos y familiares se iban a Estados Unidos, a la Ciudad de México o a Morelia. Una se acostumbra a que la gente se va, pero yo me preguntaba por qué”, compartió.

Durante la licenciatura, Baca Tavira advirtió que los modelos económicos que estudiaba no lograban explicar el papel de las mujeres dedicadas al hogar. Esta inquietud la llevó a investigar, en su tesis de la Maestría en Estudios Urbanos y Regionales, la manera en que las mujeres concebían su trabajo y su aporte a la vida social y económica.

En ese proceso también enfrentó comentarios de profesores que ponían en duda la posibilidad de que las mujeres se dedicaran a la investigación, bajo el argumento de que eventualmente se casarían. Frente a ello, Norma Baca se adentró en la teoría de género y, desde la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, junto con otras colegas, impulsó la creación de la Especialidad y la Maestría en Estudios de Género, programas pioneros en la UAEMéx.

“Esto implica un compromiso con las estudiantes, con las tesistas y con la universidad pública. Hoy hay más de 150 personas formadas en género que trabajan en distintas instancias públicas. Y algo que siempre comparto en mis clases es que no hay investigación sin ir al campo, sin hablar directamente con las personas”, subrayó.

Si bien reconoció avances importantes en la participación de las mujeres en la ciencia, especialmente en la matrícula universitaria, advirtió que persisten desigualdades estructurales, por lo que resulta fundamental impulsar esta vocación desde la infancia.

“Las mujeres siguen estando mayoritariamente en áreas menos favorecidas, con menos presupuesto o reconocimiento. Hay que equilibrar eso. Además, siempre nos representan con bata, en laboratorios. Y sí, esa es una ciencia, pero no es la única. Las ciencias sociales son ciencias. Las humanidades también lo son y son serias”, afirmó.

De igual manera, Norma Baca subrayó la importancia de que la comunidad universitaria asuma un papel más activo en el acercamiento de la ciencia y el conocimiento a las infancias, especialmente desde los niveles básicos de educación. Señaló que universitarias, investigadoras, profesoras y estudiantes deben involucrarse más con primarias y secundarias, como parte del compromiso social de las universidades públicas.

“Es importante fomentar en las niñas y niños el desarrollo e inculcar el amor por el conocimiento. Todo el conocimiento es válido y ojalá nos interesemos mucho más por él, no solo como referente profesional o laboral, sino por sus aportaciones a la sociedad”, indicó.

El reconocimiento del papel de las mujeres en la ciencia, añadió, comienza por reconocer los propios logros. Así lo recordó al evocar el día en que fue aceptada para cursar el Doctorado en Geografía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuando se sentó a pensar en el camino recorrido y en aquella infancia marcada por la fascinación por los mapas.

“Ahí entendí que hay que reconocer los pequeños logros, las decisiones cotidianas, incluso los errores. Hay que mirar el objetivo, ser tenaz, disciplinada y seguir. La vida académica, como la vida misma, está hecha de esos pasos”, expresó.

Finalmente, Norma Baca Tavira insistió en que la universidad pública no sólo forma profesionistas, sino que tiene la capacidad de transformar realidades desde la experiencia, el territorio y la convicción profunda de que el conocimiento sólo tiene sentido cuando se comparte.