ANÁLISIS
ANÁLISIS
* Delfina, ¿se va o se queda?.
* Rudeza política innecesaria.
* Proyectos que no son de nadie .
Alguien en la vorágine de la política mexiquense se atrevió a decir que hablar de la sucesión de Delfina Gómez Álvarez es faltarle el respeto a la Gobernadora , cuando en un ejercicio de lealtad política no se le preguntó a la maestra si desea continuar o no en el cargo, como si el interlocutor de marras fuera dueño también de la voluntad personalísima de la mandataria.
Afirman los que la ven y la escuchan de cerca todos los días, a todas horas y todo el tiempo que la profesora de plano ofrece un dejo de que ya quisiera que terminara el sexenio en virtud de los reducidos espacios que se han fraguado en la administración pública que dirige que no permiten desarrollar proyectos distintos a los tradicionales a favor de la gente .
Quizá le asiste la razón a quien así opina si se toma en cuenta que el Gobierno delfinista carece , hasta el momento, de un proyecto de gobierno , firme , visible, medible , claro y transparente, con metas y objetivos.
Navega , la ex alcaldesa de Texcoco , en medio de añejos proyectos públicos que no son de ella y actualmente, al parecer, no son de nadie :
1.- Un Tren Toluca -Mexico que no se urdió en su sexenio, pero es su sexenio el que está pagando los costos de la ineficacia del gobierno en este tipo de acciones en el larguísimo tiempo .
2.- Lleva a cuestas la negativa imagen del Aeropuerto Felipe Ángeles que tampoco es una obra que esté identificada con su administración y el golpeteo que le ha endilgado el gobierno de Donald Trump al suspender vuelos de firmas estadounidenses también le afecta a Delfina Gómez Álvarez al anidarse en el subconsciente ciudadano que el gobierno no es apto para este tipo entes .
3.- La “Mega Farmacia” convertida en un monumento a la ocurrencia también canaliza , de manera sutil, los costos negativos hacia la imagen de la Gobernadora del Estado de México .
Y el llamado Proyecto de la Zona Oriente que se califica como una genial idea de Claudia Sheinbaum Pardo, no es por lógica tampoco de Delfina Gómez Álvarez.
La Presidenta pone el presupuesto y la gobernadora pone a los necesitados.
Agregando el inminente estancamiento en infraestructura pública mexiquense que en breve saldrá a flote en perjuicio de la economía mexiquense al carecer, el sexenio de la profesora, de una obra insigne durante sus dos años de haber fungido como Gobernadora de una de las entidades federativas más importantes del país en donde los emolumentos financieros son extraordinarios y sustanciosos.
Y para no variar se asoma el fin de año natural y los diputados locales no conocen los términos ni los detalles de la conformación del proyecto de presupuesto
2026 , lo que hace suponer, por adelantado, su aprobación “sobre las rodillas” aprovechando la algarabía que cada año ofrecen las fiestas de diciembre .
Ante todo esto le sobraría razón a Delfina Gómez Álvarez desear que ya se termine el sexenio .
Y la verdadera falta de respeto lo es no preguntarle a la Gobernadora si se va o se queda cuando existen herramientas políticas , jurídicas, administrativas y constitucionales suficientes para poderse retirar de sus funciones sin sobresalto alguno .

