Conferencia en UAEM “Masculinidades, una nueva faceta del varón”

La fuerza y peso de las tradiciones siguen marcando una fuerte carga ideológica, donde ciertas construcciones férreamente establecidas no seden, niegan e impiden que nuevas premisas apegadas y orientadas a una apertura, sucedan, señaló la profesora e investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México, Leonor Guadalupe Delgadillo Guzmán, al dictar la Conferencia “Masculinidades, una nueva faceta del varón”.

            Como parte de las actividades que en el marco del Programa “Abril, mes de la lectura” lleva a cabo la Facultad de Ciencias de la Conducta, la especialista destacó que varones y mujeres han tenido que lidiar con binomios como fuerza-debilidad, dominación-sumisión, rudeza-delicadeza, competencia-ineptitud, experiencia-inocencia y conocimiento-ignorancia.

Sin embargo, dijo la especialista, cuando un varón se mueve al lado femenino o viceversa, se generan “olas”; habló de la importancia de explorarnos más allá de lo típico que nos han legado históricamente, con el propósito de buscar ser mejores y más fuertes, más coherentes y libres.

            Delgadillo Guzmán consideró que cuando una persona se desarrolla en ámbitos tradicionales, tiende a ser más rígida, cerrada y defensiva, por lo cual invitó a los asistentes a la conferencia a ser más receptivos, “ya que esto ocasionará que no tengan necesidad de defenderse de quienes tienen otras propuestas, formas de ser y de actuar”.

Otro pensamiento en el que se tiene que trabajar, afirmó, es que somos una esencia biológica y humana, “lo que significa que superamos cualquier plano que nos concrete y objetive”.

No se trata de masculinidades o feminidades, sostuvo, se trata de un ser humano y nombrarlo así nos abre a nuestra diversidad simbólica en un sentido sumamente amplio, ante la idea de que nos lleva a pensar que un padre puede ser maternal y una madre paternal.

Esa es la libertad a la que me refiero; estamos condenados a ser libres, a ir más allá de aquello que es nuestra piel y cuerpo, porque somos simbólicos, apuntó Leonor Guadalupe Delgadillo Guzmán.

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